Asoc. Mujeres Progresistas de Aljaraque, ante el 25-N

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La violencia de género es un problema político La violencia de género es política en tanto se genera en la sociedad y en el Estado por la inequidad genérica patriarcal y sexista, por la falta de democracia y por la falta de políticas públicas adecuadas. La violencia de género pretende mantener a las mujeres en desventaja y desigualdad en el mundo; permite excluir a las mujeres del acceso a los bienes, recursos y oportunidades; contribuye a desvalorizar, denigrar y amedrentar a las mujeres; y reproduce el dominio patriarcal y el poder de los hombres éstas. Esta semana la violencia de género ocupará un lugar en la agenda política de quienes nos gobiernan. Se escucharan numerosas voces, serán amplios lo sectores que se pronunciarán a favor de los derechos humanos y muchas serán las declaraciones contra la violencia hacia las mujeres. Pero al mismo tiempo que estas declaraciones fervorosas a favor de la erradicación de la violencia hacia las mujeres estarán en la agenda política “mediática” y “oportunista”, en las prácticas concretas se continuará: -Precarizando el trabajo de las mujeres y llevándolas a situaciones de total vulnerabilidad económica y social. -Recortando a las asociaciones y organizaciones de mujeres que día a día luchan por la erradicación de las discriminaciones y violencias de géneros. -Manteniendo con fondos públicos la doctrina católica, claramente patriarcal y sexista, como materia en la educación pública de nuestr@s niñ@s y jóvenes. No olvidemos la polémica abierta recientemente con el libro “cásate y se sumisa” avalado por el Arzobispado de Granada. -Amenazando el marco legal para la interrupción voluntaria del embarazo en pos de penalizar la autonomía de aquellas mujeres que pretendan ejercer el derecho a decidir sobre su propio cuerpo y maternidad. -Incrementando la vulnerabilidad de las mujeres que residen en ámbitos rurales, de las que sufren alguna dependencia y de las mujeres migrantes al cerrar cientos de centros de atención a mujeres y casas de acogida, al eliminar políticas inclusivas orientadas a las mujeres migrantes, al incumplir la ley de la dependencia que afecta sobre todo a las mujeres de mayor edad. La violencia de género no es “algo personal”, los feminicidios no son “crímenes pasionales”. Son un problema político. Hay violencia de género y feminicidios cuando el Estado no da garantías a las mujeres y no crea condiciones de seguridad para sus vidas, cuando las autoridades no realizan sus funciones para prevenirlos, cuando el ambiente ideológico y social del machismo y la misoginia (fuertemente reproducidos asimismo en los medios de comunicación y las instituciones) los alimenta. En 1981 se celebró el Primer Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe, donde se decidió marcar el 25 de noviembre como el Día Internacional de No Violencia contra las Mujeres, recordando el asesinato de las hermanas Mirabal quienes fueron asesinadas por la dictadura de Rafael Trujillo, en República Dominicana. Un asesinato inminentemente político como lo son, en sí mismas, todas las violencias de géneros generadas por una cultura patriarcal, siempre al servicio de sistema político dominante -que, desde tiempos modernos, ha sido el capitalismo y el colonialismo-. El 25 de noviembre nos recuerda no solo la persistencia de la violencia de género sino también la unión, lucha y la resistencia de las mujeres en todos los tiempos.

Asociación de Mujeres Progresistas de Aljaraque.

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